Una bacteria oral común asociada a la enfermedad de las encías podría ayudar a iniciar y alimentar el cáncer de mama. Los científicos descubrieron que puede viajar por el torrente sanguíneo hasta el tejido mamario, donde causa daño en el ADN y acelera el crecimiento y la propagación tumoral. También hace que las células cancerosas sean más agresivas y resistentes a la terapia. El efecto es aún más fuerte en personas con mutaciones BRCA1, lo que plantea nuevas preguntas sobre el papel de la salud bucal en el riesgo de cáncer.