Un estudio de 10 años en Japón descubrió que los adultos mayores que andaban en bicicleta tenían menor riesgo de necesitar cuidados a largo plazo y de morir, especialmente quienes no conducían. Continuar o incluso comenzar a andar en bicicleta más tarde en la vida aún ofrecía beneficios notables. El estudio destaca al ciclismo como una herramienta sorprendentemente poderosa para mantener la independencia y el bienestar en adultos mayores.