Más de diez días después de la última escalada del conflicto en Oriente Medio, los sistemas de salud de la región están bajo una presión severa a medida que aumentan las heridas y el desplazamiento. La OMS verificó 18 ataques contra instalaciones sanitarias en Irán y 25 en Líbano desde finales de febrero, con decenas de trabajadores sanitarios fallecidos. Más de 100.000 personas han sido desplazadas en Irán y hasta 700.000 en Líbano, elevando el riesgo de infecciones respiratorias, enfermedades diarreicas y otras patologías transmisibles. Las cadenas de suministro médico se han interrumpido, afectando a más de 50 solicitudes de envíos de emergencia que beneficiarían a 1,5 millones de personas. La OMS insta a todas las partes a proteger a los civiles, garantizar el acceso humanitario y buscar la desescalada.