Varios estados estadounidenses están implementando medidas que limitan el acceso a medicamentos contra el VIH y a servicios de prevención como la PrEP. Los defensores de la salud pública advierten que estas restricciones podrían revertir décadas de progreso en la lucha contra la epidemia del VIH. Los expertos señalan que el acceso continuo a la terapia antirretroviral es esencial para mantener las tasas de transmisión bajo control.