Un estudio de la Universidad de Yale encontró que reducir el estrés de los padres es un factor clave para proteger a los niños pequeños de la obesidad. Cuando los padres practicaron técnicas de mindfulness y manejo del estrés, sus hijos mostraron hábitos alimenticios más saludables y evitaron el aumento de peso observado en familias que solo se centraron en dieta y ejercicio. La investigación sugiere que el clima emocional familiar tiene un papel importante en las elecciones alimentarias y el peso de los niños. Estos hallazgos abren la puerta a nuevos enfoques que incluyan el bienestar parental como parte de los programas de prevención de la obesidad infantil.