Científicos del MIT descubrieron que una proteína poco conocida llamada intelectina-2 cumple un doble papel en la defensa del intestino. La proteína fortalece la capa de moco del tracto gastrointestinal y al mismo tiempo atrapa y desactiva bacterias dañinas. Al unirse a azúcares tanto en el moco como en las superficies bacterianas, forma una barrera protectora capaz de destruir microbios, incluidos algunos resistentes a los antibióticos.