Una revisión publicada en la revista médica JAMA revela que la obesidad es responsable de aproximadamente el 10% de todos los nuevos diagnósticos de cáncer en Estados Unidos cada año, y hasta del 50% en casos de cáncer de endometrio e hígado. La grasa corporal crea un entorno propicio para el cáncer: genera inflamación crónica, altera el sistema inmunitario, daña el ADN y favorece el crecimiento de tumores. Los expertos recomiendan mantener una pérdida de peso sostenida de al menos el 10%, acompañada de una alimentación saludable y ejercicio regular. Los medicamentos GLP-1 también se destacan como herramienta prometedora, aunque deben combinarse con cambios de estilo de vida para evitar el efecto rebote.