Un nuevo estudio vincula la exposición temprana a PFAS — los llamados 'químicos eternos' — con una menor densidad ósea durante la adolescencia, especialmente en niñas. Los investigadores descubrieron que el momento de la exposición juega un papel clave en la severidad de la pérdida de densidad ósea. Los PFAS se encuentran ampliamente en utensilios antiadherentes, envases de alimentos y suministros de agua, haciendo la exposición casi universal. Reducir la exposición durante la infancia podría proteger la salud ósea a largo plazo y prevenir la osteoporosis.