Un gran ensayo clínico encontró que las dosis altas de vitamina D3 no redujeron la gravedad del COVID-19 ni las visitas hospitalarias. Sin embargo, el estudio descubrió una señal intrigante: las personas que tomaban vitamina D de forma constante podrían ser ligeramente menos propensas a desarrollar síntomas de COVID prolongado semanas después de la infección. Aunque el hallazgo necesita más investigación, abre una nueva vía para la prevención del COVID prolongado.